Cómo ahorrar en la factura de luz y gas con pequeños cambios en casa
Introducción
El consumo de electricidad y gas puede representar una parte importante del presupuesto familiar. Afortunadamente, existen cambios sencillos en hábitos y en el hogar que pueden generar un ahorro significativo cada mes, sin necesidad de grandes inversiones.
En esta guía aprenderás estrategias prácticas para reducir tu consumo energético, proteger el medio ambiente y mantener tu hogar más eficiente.
1. Ajusta la calefacción y el aire acondicionado
La calefacción y el aire acondicionado son responsables de una gran parte del consumo energético en los hogares. Ajustar la temperatura y usar termostatos programables puede marcar la diferencia.
Recomendaciones prácticas:
Mantén la calefacción entre 18–21 °C en invierno.
Ajusta el aire acondicionado a 24–26 °C en verano.
Usa termostatos programables para encender o apagar la calefacción o aire acondicionado según horarios y ocupación de la casa.
Ejemplo práctico: Reducir la temperatura de calefacción 2 °C puede disminuir hasta un 7 % el consumo energético, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica de España.
Fuente: IDAE – Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
2. Sustituye bombillas y aparatos por eficientes
Uno de los cambios más simples y efectivos es mejorar la eficiencia de la iluminación y los electrodomésticos.
Consejos prácticos:
Sustituye bombillas incandescentes por LED, que consumen hasta un 85 % menos energía y duran más tiempo.
Apaga o desconecta aparatos electrónicos cuando no los uses. Incluso los cargadores conectados sin uso consumen electricidad.
Al comprar nuevos electrodomésticos, revisa la etiqueta energética y elige modelos con eficiencia A+++ o superior.
3. Aprovecha la luz y ventilación natural
Aprovechar los recursos naturales reduce la necesidad de iluminación artificial y climatización.
Estrategias prácticas:
Mantén las ventanas limpias para que entre la mayor cantidad de luz posible.
Ventila la casa en horarios estratégicos, como por la mañana o al anochecer, evitando el uso excesivo de aire acondicionado o calefacción.
Coloca cortinas o persianas inteligentes que regulen la entrada de luz y calor según la estación.
Ejemplo práctico: Una correcta ventilación cruzada puede reducir el consumo de aire acondicionado hasta un 20 %, según estudios de eficiencia energética.
4. Revisiones y mantenimiento
El mantenimiento regular de aparatos y sistemas domésticos es clave para ahorrar energía y prevenir accidentes.
Recomendaciones:
Limpia filtros de aire acondicionado y calefacción regularmente para mejorar el rendimiento y reducir consumo.
Revisa que no haya fugas de gas, que no solo aumentan la factura, sino que representan un riesgo de seguridad.
Mantén en buen estado termostatos, calderas y electrodomésticos antiguos, y sustitúyelos si no funcionan eficientemente.
Ejemplo práctico: Una caldera bien mantenida puede mejorar su eficiencia hasta un 15 %, según el IDAE.
5. Cambios de hábitos sencillos
Pequeños ajustes en tu rutina diaria pueden generar ahorros significativos:
Cocina con tapas y usa la olla a presión: reduce el tiempo de cocción y el consumo de gas o electricidad.
Lava la ropa con programas cortos y a bajas temperaturas: la lavadora consume menos energía y protege la ropa.
Evita el uso excesivo de la secadora: seca la ropa al aire siempre que sea posible.
Apaga luces y electrodomésticos cuando no se usan, y utiliza regletas inteligentes para desconectar varios dispositivos a la vez.
Ejemplo práctico: Usar la secadora solo 2 veces por semana en lugar de diario puede reducir la factura de electricidad en hasta 50 € al año.
6. Beneficios adicionales de ahorrar energía
Más allá del ahorro económico, reducir el consumo de luz y gas tiene impactos positivos adicionales:
Medioambientales: Menor consumo reduce la emisión de CO₂ y la huella de carbono del hogar.
Seguridad: Un hogar bien mantenido con revisiones periódicas reduce riesgos de accidentes eléctricos o fugas de gas.
Confort: Optimizar la temperatura, ventilación e iluminación mejora la habitabilidad de la vivienda.
Ejemplo práctico: Un hogar que reduce su consumo energético en un 10 % contribuye significativamente a la reducción de gases de efecto invernadero, equivalente a plantar aproximadamente 6 árboles por año según cálculos del IDAE.
Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico – Energía en el Hogar
Conclusión
Ahorrar en luz y gas no requiere grandes inversiones, sino cambios inteligentes en hábitos y mantenimiento del hogar. Con pequeñas acciones, tu factura mensual puede reducirse significativamente y tu hogar será más eficiente.



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